El invierno es la estación del año que más me gusta, sobre todo por la luz tan bonita que hay los días nublados, esa luz blanca y suave que lo envuelve todo y hace que las cosas tengan otra textura, otra luminosidad. Además, me encanta el frío para poder acurrucarme en el sofá debajo de mi manta blanca (gracias mami por regalármela porque es muy muy calentita), con mi té de hierbabuena y ver Divinity (si, estoy enganchadísima a ese canal, sobre todo a los realities tipo "tu casa a juicio" o "novias de Beberly Hills").
Este jueves fue fiesta en Andalucía y, además, el tiempo nos regaló los dos fenómenos meteorológicos que más me gustan: la nieve y la niebla, todo junto. Había quedado por la mañana temprano para salir a hacer fotos, aunque cuando me levanté a las 7 de la mañana (qué no veas tú el madrugón ) y vi la que estaba cayendo, pensé que la excursión se iba a suspender; nada más lejos de la realidad, claro: se me había olvidado que había quedado con dos locos como yo... Así que nos plantamos en mitad de Sierra Mágina, con un frío que pelaba y nevando.
Al poquito de llegar, empezó a abrirse el cielo y a hacer un poquito de sol; el cielo estaba de un azul intenso y el contraste con el blanco de la nieve y con las nubes al fondo era alucinante. La verdad es que no sé ni cómo saqué una sola foto decente porque lo único que hacía era quedarme embobada viendo la belleza que había a mi alrededor.
Al poco tiempo de abrirse, empezó a caer una niebla preciosa y todo el paisaje cambió:me hubiese quedado horas allí, sin hablar, sin hacer ni una solo foto, tan solo disfrutando de ese momento de total serenidad y silencio.
Fue una mañana mágica, llena de buenos momentos y muchas fotografías. Chicos, muchas gracias por ese maravilloso día.
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